Chirlas en salsa marinera

Chirlas en salsa marinera

Mejillones y almejas en salsa roja

¡Hola a todos! La receta de hoy es pasta con almejas en salsa roja. Puedes utilizar espaguetis para la pasta o sustituirlos por tu pasta larga favorita. Para la salsa roja, puedes utilizar tomates frescos o tomates enteros pelados de lata. Es un plato delicioso.
Comienza lavando las almejas cuatro o cinco veces para eliminar toda la arena. Para limpiar las almejas, colócalas en un bol y llénalo de agua fría. Mézclalas y escúrrelas. Repite la operación tres o cuatro veces más. Vuelve a llenar el bol con agua y añade tres cucharadas de sal para eliminar la arena que haya quedado. Mezcle y deje reposar durante treinta minutos. Pasados los treinta minutos, escurra las almejas y resérvelas.
Vierta los tomates en la sartén y aplástelos ligeramente con una cuchara de madera mientras los mezcla. Añada los copos de pimienta picante y una pizca de sal, al gusto. Mezclar y continuar la cocción durante quince minutos a fuego medio.
Una vez que la salsa roja se haya cocinado durante quince minutos, añada los espaguetis a la olla de agua hirviendo y cocínelos durante diez minutos o el tiempo recomendado en el paquete. Reservar media taza del agua de cocción y escurrir los espaguetis. Reservar.

Huevos a la marinera

¡Hola a todos! La receta de hoy es pasta con almejas en salsa roja. Puedes utilizar espaguetis para la pasta o sustituirlos por tu pasta larga favorita. Para la salsa roja, puedes utilizar tomates frescos o tomates enteros pelados de lata. Es un plato delicioso.
Comienza lavando las almejas cuatro o cinco veces para eliminar toda la arena. Para limpiar las almejas, colócalas en un bol y llénalo de agua fría. Mézclalas y escúrrelas. Repite la operación tres o cuatro veces más. Vuelve a llenar el bol con agua y añade tres cucharadas de sal para eliminar la arena que haya quedado. Mezcle y deje reposar durante treinta minutos. Pasados los treinta minutos, escurra las almejas y resérvelas.
Vierta los tomates en la sartén y aplástelos ligeramente con una cuchara de madera mientras los mezcla. Añada los copos de pimienta picante y una pizca de sal, al gusto. Mezclar y continuar la cocción durante quince minutos a fuego medio.
Una vez que la salsa roja se haya cocinado durante quince minutos, añada los espaguetis a la olla de agua hirviendo y cocínelos durante diez minutos o el tiempo recomendado en el paquete. Reservar media taza del agua de cocción y escurrir los espaguetis. Reservar.

Almejas con tomate vino y ajo

Una de mis comidas reconfortantes favoritas es un gran plato de mejillones con pan crujiente. Si nunca has probado los mejillones, son como las almejas o las ostras y tienen un sabor salado y una textura firme, pero cremosa. Sin embargo, a diferencia de las almejas o las ostras, nunca he comido mejillones crudos y los prefiero en una salsa rica.
Por ejemplo, esta salsa de tomate con bacon y vino. Este es uno de esos platos que sólo se puede pedir en un restaurante, pero que en realidad se puede hacer en la cocina de casa. Vamos a preparar unos mejillones.
Los mejillones frescos son fáciles de conseguir hoy en día, pero es importante comprobar su frescura. Los mejillones frescos deben estar vivos; sus conchas deben estar cerradas, o si están ligeramente abiertas, deben cerrarse si se les da un ligero golpe.
El único paso que hay que hacer para limpiar los mejillones es quitarles la “barba”. Se trata de una pieza diminuta, casi peluda, que sobresale del costado de cada mejillón: es la forma en que se adhieren a las rocas. No es comestible. (En la foto de arriba se puede ver cómo sobresale del lado derecho del mejillón).

Sardinas en salsa marinera

Una de mis comidas reconfortantes favoritas es un gran plato de mejillones con pan crujiente. Si nunca has probado los mejillones, son como las almejas o las ostras y tienen un sabor salado y una textura firme, pero cremosa. Sin embargo, a diferencia de las almejas o las ostras, nunca he comido mejillones crudos y los prefiero en una salsa rica.
Por ejemplo, esta salsa de tomate con bacon y vino. Este es uno de esos platos que sólo se puede pedir en un restaurante, pero que en realidad se puede hacer en la cocina de casa. Vamos a preparar unos mejillones.
Los mejillones frescos son fáciles de conseguir hoy en día, pero es importante comprobar su frescura. Los mejillones frescos deben estar vivos; sus conchas deben estar cerradas, o si están ligeramente abiertas, deben cerrarse si se les da un ligero golpe.
El único paso que hay que hacer para limpiar los mejillones es quitarles la “barba”. Se trata de una pieza diminuta, casi peluda, que sobresale del costado de cada mejillón: es la forma en que se adhieren a las rocas. No es comestible. (En la foto de arriba se puede ver cómo sobresale del lado derecho del mejillón).