San juan de cruz

Oración de san juan de la cruz

Juan de la Cruz (nacido Juan de Yepes y Álvarez; español: Juan de la Cruz; 24 de junio de 1542 – 14 de diciembre de 1591), venerado como San Juan de la Cruz, fue un sacerdote católico español, místico y fraile carmelita de origen converso. Es una figura importante de la Contrarreforma en España, y es uno de los treinta y seis Doctores de la Iglesia.
Juan de la Cruz es conocido sobre todo por sus escritos. Tuvo como mentora a la carmelita mayor Teresa de Ávila y mantuvo correspondencia con ella. Tanto su poesía como sus estudios sobre el desarrollo del alma están considerados como la cumbre de la literatura mística española y entre las obras más grandes de toda la literatura española. Fue canonizado por el Papa Benedicto XIII en 1726. En 1926 fue declarado Doctor de la Iglesia por el Papa Pío XI, y es conocido comúnmente como el “Doctor Místico”.
En Medina, Juan ingresó en una escuela para 160[12] niños pobres, en su mayoría huérfanos, para que recibieran una educación básica, principalmente en la doctrina cristiana. Se les daba comida, ropa y alojamiento. Mientras estudiaba allí, fue elegido para servir como monaguillo en un monasterio cercano de monjas agustinas[10] Al crecer, Juan trabajó en un hospital y estudió humanidades en un colegio de jesuitas de 1559 a 1563. La Compañía de Jesús era entonces una organización nueva, fundada pocos años antes por el español San Ignacio de Loyola. En 1563 ingresó en la Orden Carmelita, adoptando el nombre de Juan de San Matías[13][10].

Noche oscura del alma poema de juan de la cruz

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A menudo se ha representado a San Juan como un personaje austero; nada podría ser más falso. En efecto, era extremadamente austero consigo mismo y, hasta cierto punto, también con los demás, pero tanto por sus escritos como por las declaraciones de quienes le conocieron, vemos en él a un hombre rebosante de caridad y bondad, una mente poética profundamente influenciada por todo lo que es bello y atractivo.
FuentesLa mejor vida de San Juan de la Cruz fue escrita por JEROME DE SAN JOSÉ (Madrid, 1641), pero, al no ser aprobada por los superiores, no se incorporó a las crónicas de la orden, y el autor perdió por ello su puesto de annalista.

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San Juan de la Cruz El carmelita español San Juan de la Cruz (1542-1591) es el escritor místico más importante de la tradición católica. También desempeñó un papel destacado en la reforma de los carmelitas del siglo XVI.
Juan de Yepes, más tarde San Juan de la Cruz, nació en Fontiveros. Su padre murió cuando Juan tenía 2 años y dejó a la familia de tres hijos sin dinero. Cuando se trasladaron a Medina del Campo, el niño probó varios oficios sin éxito. Excelente en la escuela, continuó sus estudios en el colegio de los jesuitas de Medina. En 1563 ingresó como novicio en el monasterio de Santa Ana de Medina. Sus superiores le enviaron a la Universidad de Salamanca, donde se ordenó sacerdote en 1567.
En 1568 la reformadora y mística Teresa visitó el monasterio de Juan de Medina para discutir la posibilidad de incluir monasterios masculinos en su reforma de la orden carmelita. Tanto Juan como el prior de la casa se pasaron a la Regla Primitiva, y Juan fue el primer fraile en ingresar en la primera fundación, Duruelo. Tras unas breves estancias en Pastrana y Alcalá, Juan se unió a Teresa como confesor en el convento carmelita no reformado de Á vila, del que ella se había convertido en priora. Durante este periodo permanecieron en constante contacto espiritual, en el que Juan fue el director de Teresa, así como su hijo espiritual.

Experiencia mística de san juan de la cruz

El matrimonio tuvo tres hijos: Francisco, Luis y el más pequeño, Juan (que luego sería conocido como San Juan de la Cruz). Pero Juan tenía poco más de dos años cuando su padre murió, agotado por el terrible sufrimiento de una larga enfermedad. Reducida a la penuria, la joven viuda -afligida pero valiente- emprendió con esperanza un fatigoso viaje para visitar a los miembros ricos de la familia de su marido, a fin de implorar ayuda en su extrema necesidad. Rechazada por ellos, tuvo que arreglárselas como pudo por su cuenta en Fontiveros. Durante este tiempo, el hermano de Juan, Luis, murió, tal vez como consecuencia de una alimentación insuficiente. Catalina se sintió entonces obligada a intentarlo en otro lugar, abandonando su pequeño hogar y trasladándose a Arévalo, donde las cosas apenas mejoraron, y finalmente a Medina del Campo, el bullicioso centro del mercado de Castilla, donde retomó su labor de tejedora.
Don Alonso también proporcionó a Juan la oportunidad de seguir estudiando. A los 17 años, el brillante muchacho se matriculó en el colegio de los jesuitas, donde las clases de gramática, retórica, latín y griego eran la norma. El futuro poeta entró en contacto con los clásicos latinos y españoles, un contacto que fue todo menos superficial, ya que los jesuitas insistieron en un alto nivel y en la abundancia de ejercicios, lecturas y composición. Al familiarizarse con la imaginería clásica, el dotado alumno aprendió la técnica literaria y se abrió al mundo que le rodeaba. Estos años de trabajo y estudio en el hospital, tareas que exigían responsabilidad y diligencia, complementaron las primeras experiencias de pobreza de Juan.