La verdad lorca hoy

La verdad lorca hoy

Oda a walt whitman

Cuando Federico García Lorca tenía 23 años, escribió el Poema del Cante Jondo, un libro de poemas que le haría famoso en toda España y, posteriormente, en el mundo entero. Inspirado en la tradición del cante jondo, el poemario marcó un punto de inflexión en la escritura de Lorca. Hasta Poema, Lorca estaba influenciado por el surrealismo -su primera obra, El Maleficio de la Mariposa, era una obra simbolista sobre insectos enamorados-, pero después de Poema, sus intereses dramáticos se desplazaron hacia la tragedia de lo cotidiano que se encuentra en el cante jondo.

Nacido en un pueblo rural del sur de España, Lorca escuchó por primera vez los sonidos folclóricos, no del todo flamencos, del cante jondo cantado por las gargantas de los trabajadores de la granja de su familia. Se enamoró de la forma en que las canciones describían emociones insondables con veracidad, y trabajó para replicar el efecto en su obra. «Toda mi infancia se centró en el pueblo. Los pastores, los campos, el cielo, la soledad. Sencillez total», dijo Lorca en una ocasión, sobre la verdad en el centro de su escritura. «A menudo me sorprende que la gente piense que las cosas de mi obra son atrevidas improvisaciones mías. No es así. Son detalles auténticos y a mucha gente le parecen extraños porque no es frecuente que nos acerquemos a la vida de una manera tan sencilla y directa: mirando y escuchando.»

Philip levine lee su poema «alimentan a león».

La casa en la que vivió Francisca Alba Sierra, la Fraquista Alba, con su familia y en la que se inspiró Lorca para su famosa tragedia La casa de Bernarda Alba, estrenada en 1945 en Buenos Aires por la compañía de Margarita Xirgu, se encuentra en la calle Real (antigua calle Ancha) de Valderrubio y ha estado lastrada por el tabú de la ficción y la verdad durante muchas décadas. El inmueble fue convertido en museo en diciembre de 2018.

Según describe Isabel García Lorca en Mis recuerdos, era una casa grande, con un patio que separaba la vivienda del corral, las cuadras, el gallinero y un cobertizo, que allí se llamaban «tinaos», donde se guardaban los aperos de labranza. La casa era muy parecida a como la describe Federico en las acotaciones de la obra, pero la invención literaria ha desdibujado a los personajes reales y ha añadido características que sólo estaban en la imaginación del autor.

La verdadera Frasquita Alba solía visitar a los García Rodríguez cuando venían al pueblo en verano. No tenía la sequedad del personaje ficticio de Bernarda, era muy femenina y nada estirada. También le gustaba hablar, aunque siempre aprovechaba la ocasión para quejarse de alguna persona. Esto le valió cierta fama de implacable y dominante. Vivía con su segundo marido y sus hijos. La viudez de Bernarda y el hecho de que en el h

Pausa para la poesía: philip levine lee «la simple verdad»

Aunque ya se ha escrito mucho sobre su vida, lo cierto es que hablar de Federico García Lorca nunca será suficiente. Su obra literaria grita, sus sonetos estremecen, habla de la identidad poética española y de un dominio magistral de las letras, como si fuera un alma vieja la que escribe, de alguien que llegó con un conocimiento pasado para ir más allá de la poesía actual y repensar la que le precedió.

Este granadino, nacido en 1898, vino a ver morir un siglo y a ser parte crucial del nacimiento literario del siguiente. Su florecimiento poético formal se produjo en 1921, cuando sólo tenía 23 años. En esa época publicó su libro de Poesías (1921) y Cante jondo poema (1921), obras que le dieron inmediatamente un lugar entre los poetas de la época y le aseguraron un lugar en la importante Generación del 27.

Hay acontecimientos, lugares y personas que cambian una vida, ciertamente, y si hay algo que ayudó a forjar y consolidar el talento de Federico García Lorca, eso fue su paso por la Residencia de Estudiantes.

Teaser de lorca en un vestido verde

En la Suite de los espejos, compuesta en 1921, un Lorca más joven y seguro explora las cuestiones de la personalidad utilizando el espejo como motivo guía. Lo hace girar de un lado a otro, a veces pareciendo captar su propio reflejo y a veces inclinándolo hacia lo desconocido. La primera preocupación de Lorca al explorar la idea de «semejanza» es considerar la supuesta semejanza entre lo humano y lo divino. El primer poema del conjunto, titulado con engañosa franqueza «Símbolo», se abre con una misteriosa representación de una cosmología cristiana especulativa. ¿Qué significa que una persona imperfecta esté hecha a imagen de Dios? escribe Lorca (traducido del español por Jerome Rothenberg):

Al colocar los espejos en las manos de Cristo, Lorca invoca la ubicación de los estigmas (heridas de los clavos), lugares de apertura mística o vaciamiento de sí mismo. Las sombras multiplicadas del efecto del doble espejo se expanden en el espacio del poema-como-cosmos; como símbolo metafísico, entonces, esta imagen de Cristo y sus espejos podría contener todo el universo encarnado. En esta versión de la encarnación, la multiplicidad y la unidad de la creación se hacen conmensurables porque las infinitas diferencias entre la familia humana no se borran, sino que se les da un lugar de honor dentro de las multiplicaciones de la propia sombra sagrada de Cristo. En otras palabras, la humanidad es «como» Cristo como un verdadero reflejo -o más bien, una regresión infinita de una copia de un reflejo de una sombra- del ser de Cristo, y los humanos están íntimamente supeditados a ese reflejo para poder existir. Pero, al mismo tiempo, la humanidad es, de alguna manera, totalmente distinta a Cristo en todos los sentidos, a un mundo de distancia y atrapada en una ilusión, aparentemente incapaz de experimentar cualquier Presencia en su plena dimensionalidad.