La teoria de la evolucion

La teoria de la evolucion

Especiación

La teoría evolutiva moderna, basada en la obra de Darwin, constituye una profunda revolución mental para nuestra representación del mundo por al menos dos razones. Por un lado, algunos de sus conceptos, como el carácter aleatorio de las variaciones genéticas, aunque están sobradamente demostrados por la experimentación, son contraintuitivos y, por tanto, difíciles de asimilar mentalmente. Por otro lado, su materialismo ofende a nuestras mentes formadas por siglos de pensamiento religioso y antropocentrismo hasta el punto de provocar un apasionado rechazo. Sobre todo porque, incluso entre los no creyentes, este pensamiento religioso suele encontrar su prolongación en una visión mitológica y muy idílica de la “madre naturaleza”, en las antípodas de cualquier realidad. Incluso entre los autores científicos o filósofos que se declaran evolucionistas, la fuerza de los calificativos que utilizan para describir el darwinismo expresa claramente el alcance de estas resistencias.
Los mecanismos básicos de la evolución biológica, descubiertos por Darwin (véase el enfoque sobre Darwin), han sido enriquecidos por más de un siglo de investigación para formar la moderna teoría de la evolución. Sin embargo, ésta sigue planteando serios problemas de comprensión, e incluso crea reticencias que pueden llegar a rechazar la propia idea de la evolución. Estas actitudes se dan incluso entre los científicos, incluidos los biólogos. Sin embargo, en la vida cotidiana se alude constantemente al proceso evolutivo, especialmente cuando se trata de la resistencia de las bacterias patógenas a los antibióticos, de los insectos a los insecticidas o de las plantas a los herbicidas. Pero hay que suponer que los mecanismos de este proceso siguen siendo oscuros para muchas personas, como confirman las encuestas sociológicas.

Resumen de la teoría de la evolución

Cuando Charles Darwin articuló su teoría de la evolución por selección natural en El origen de las especies en 1859, se centró en las adaptaciones, es decir, los cambios que permiten a los organismos sobrevivir en entornos nuevos o cambiantes. La selección de adaptaciones favorables, sugirió, permitió que antiguas formas ancestrales se diversificaran gradualmente en innumerables especies.
Ese concepto era tan poderoso que podríamos suponer que la evolución tiene que ver con la adaptación. Por eso puede sorprender que, durante medio siglo, la opinión predominante en los círculos académicos haya sido que no lo es.
La selección no está en duda, pero muchos científicos han argumentado que la mayoría de los cambios evolutivos aparecen a nivel del genoma y son esencialmente aleatorios y neutrales. Los cambios adaptativos provocados por la selección natural podrían esculpir una aleta en un pie primitivo, decían, pero esos cambios sólo hacen una pequeña contribución al proceso evolutivo, en el que la composición del ADN varía la mayoría de las veces sin consecuencias reales.
Pero ahora algunos científicos se oponen a esta idea, conocida como teoría neutra, afirmando que los genomas muestran muchas más pruebas de adaptación evolutiva de las que dictaría la teoría. Este debate es importante porque afecta a nuestra comprensión de los mecanismos que generan la biodiversidad, a nuestras inferencias sobre cómo ha cambiado el tamaño de las poblaciones naturales a lo largo del tiempo y a nuestra capacidad para reconstruir la historia evolutiva de las especies (incluida la nuestra). El futuro podría ser una nueva era que se inspire en lo mejor de la teoría neutra y reconozca al mismo tiempo la influencia real y empírica de la selección.

Ortogénico…

ResumenLa propagación de conceptos erróneos sobre la teoría de la evolución biológica debe ser abordada siempre y cuando se encuentren. El reciente artículo de Paz-y-Mino y Espinoza en esta revista contenía varios de estos conceptos erróneos, incluyendo: que la evolución biológica explica el origen de la vida, la confusión entre la evolución biológica y la cosmológica, y el uso del término “darwinismo”, todo lo cual abordamos aquí. Sostenemos que los educadores de ciencias, y los de biología en particular, deben ser conscientes de estos (y otros) conceptos erróneos y trabajar para eliminarlos de sus aulas.
Evo Edu Outreach 3, 141-142 (2010). https://doi.org/10.1007/s12052-010-0225-1Download citationShare this articleAnyone you share the following link with will be able to read this content:Get shareable linkSorry, a shareable link is not currently available for this article.Copy to clipboard

La teoría de la evolución de charles darwin

Las ideas que pretenden explicar cómo cambian o evolucionan los organismos a lo largo del tiempo se remontan a Anaximandro de Mileto, un filósofo griego que vivió en el año 500 a.C. Observando que los bebés humanos nacen indefensos, Anaximandro especuló que los humanos debían descender de algún otro tipo de criatura cuyas crías pudieran sobrevivir sin ninguna ayuda. Llegó a la conclusión de que esos antepasados debían ser peces, ya que los peces nacen de huevos y comienzan a vivir inmediatamente sin ayuda de sus padres. A partir de este razonamiento, propuso que toda la vida comenzó en el mar.
Anaximandro estaba en lo cierto: los humanos podemos remontarnos a los peces. Sin embargo, su idea no era una teoría en el sentido científico de la palabra, porque no podía someterse a pruebas que la respaldaran o demostraran que era errónea. En ciencia, la palabra “teoría” indica un nivel de certeza muy alto. Los científicos hablan de la evolución como una teoría, por ejemplo, al igual que hablan de la explicación de la gravedad de Einstein como una teoría.
Una teoría es una idea sobre el funcionamiento de algo en la naturaleza que se ha sometido a pruebas rigurosas mediante observaciones y experimentos diseñados para demostrar que la idea es correcta o incorrecta. En cuanto a la evolución de la vida, varios filósofos y científicos, entre ellos un médico inglés del siglo XVIII llamado Erasmus Darwin, propusieron diferentes aspectos de lo que más tarde se convertiría en la teoría evolutiva. Pero la evolución no alcanzó el estatus de teoría científica hasta que el nieto de Darwin, el más famoso Charles Darwin, publicó su famoso libro Sobre el origen de las especies. Darwin y un científico contemporáneo suyo, Alfred Russel Wallace, propusieron que la evolución se produce por un fenómeno llamado selección natural.