Juana de arco historia

Ensayo sobre juana de arco

Juana de Arco (francés: Jeanne d’Arc[4][5] pronunciado [ʒan daʁk]; c. 1412 – 30 de mayo de 1431),[6] apodada “La Doncella de Orleans” (francés: La Pucelle d’Orléans), es considerada una heroína de Francia por su papel durante la fase lancasteriana de la Guerra de los Cien Años, y fue canonizada como santa. Nació de una familia de campesinos, Jacques d’Arc e Isabelle Romée, en Domrémy, en los Vosgos del noreste de Francia. Juana decía que había recibido visiones del arcángel Miguel, de Santa Margarita y de Santa Catalina de Alejandría en las que se le ordenaba apoyar a Carlos VII y recuperar Francia de la dominación inglesa a finales de la Guerra de los Cien Años. El rey Carlos VII, aún no ungido, envió a Juana al asedio de Orleans como parte de un ejército de socorro. La reina ganó protagonismo cuando el asedio se levantó sólo nueve días después. Otras victorias rápidas llevaron a la consagración de Carlos VII en Reims. Este acontecimiento tan esperado elevó la moral francesa y preparó el camino para la victoria final de Francia en Castillon en 1453.
En 1456, un tribunal inquisitorial autorizado por el Papa Calixto III examinó el proceso, desacreditó los cargos contra ella, la declaró inocente y la declaró mártir[10]. En el siglo XVI se convirtió en un símbolo de la Liga Católica, y en 1803 fue declarada símbolo nacional de Francia por decisión de Napoleón Bonaparte[11]. Fue beatificada en 1909 y canonizada en 1920. Juana de Arco es una de las nueve patronas secundarias de Francia.

Isabelle romée

Se la ha llamado santa, hereje y “un diamante entre guijarros”. Pero ¿quién era esta campesina francesa analfabeta que en 15 meses cambió la historia de Europa occidental y se convirtió, según un historiador, en “la más conocida de todas las mujeres medievales”?
El padre de Juana era el agricultor más próspero del pequeño pueblo francés de Domremy. Ella hilaba lana y recogía la cosecha, una vida típica sólo interrumpida por los encuentros ocasionales con los soldados de la Guerra de los Cien Años (1337-1453), el persistente conflicto entre Francia e Inglaterra. Una vez los soldados ingleses quemaron la iglesia del pueblo; otras dos veces Juana arreó el ganado para ponerlo a salvo de sus invasiones.
Un verano, cuando Juana tenía unos 13 años, estaba trabajando en el jardín de su padre a mediodía. De repente, vio una luz brillante y escuchó una voz. La voz la llamó “Juana la Doncella” y le dijo que llevara una vida virtuosa. Las voces se repitieron con más frecuencia y le dieron instrucciones: Juana debía salvar a Francia y ayudar al delfín (heredero legítimo de Francia) a ser coronado. Juana se preguntaba cómo podría llevar a cabo estas asombrosas hazañas. Las voces dijeron que Dios estaría con ella.

La infancia de juana de arco

Juana de Arco (francés: Jeanne d’Arc[4][5] pronunciado [ʒan daʁk]; c. 1412 – 30 de mayo de 1431),[6] apodada “La Doncella de Orleans” (francés: La Pucelle d’Orléans), es considerada una heroína de Francia por su papel durante la fase lancasteriana de la Guerra de los Cien Años, y fue canonizada como santa. Nació en Domrémy, en los Vosgos, al noreste de Francia, de una familia de campesinos formada por Jacques d’Arc e Isabelle Romée. Juana decía que había recibido visiones del arcángel Miguel, de Santa Margarita y de Santa Catalina de Alejandría en las que se le ordenaba apoyar a Carlos VII y recuperar Francia de la dominación inglesa a finales de la Guerra de los Cien Años. El rey Carlos VII, aún no ungido, envió a Juana al asedio de Orleans como parte de un ejército de socorro. La reina ganó protagonismo cuando el asedio se levantó sólo nueve días después. Otras victorias rápidas llevaron a la consagración de Carlos VII en Reims. Este acontecimiento tan esperado elevó la moral francesa y preparó el camino para la victoria final de Francia en Castillon en 1453.
En 1456, un tribunal inquisitorial autorizado por el Papa Calixto III examinó el proceso, desacreditó los cargos contra ella, la declaró inocente y la declaró mártir[10]. En el siglo XVI se convirtió en un símbolo de la Liga Católica, y en 1803 fue declarada símbolo nacional de Francia por decisión de Napoleón Bonaparte[11]. Fue beatificada en 1909 y canonizada en 1920. Juana de Arco es una de las nueve patronas secundarias de Francia.

Juana de arco: doncella, mito e historia

Apodada la “Doncella de Orleans”, Juana de Arco fue una líder militar que supuestamente actuó bajo la guía divina. Juana, heroína nacional de la Francia moderna, tenía sólo 18 años cuando condujo al ejército francés a una trascendental victoria en Orleans, impidiendo que los ingleses conquistaran Francia durante la Guerra de los Cien Años.
AntecedentesJuana nació en 1412 en el pueblo de Domrémy, en Lorena, hija de los campesinos Jacques d’Arc y su esposa Isabelle. A partir de 1420, Juana comenzó a experimentar visiones místicas que la animaban a llevar una vida piadosa. Las visiones se volvieron cada vez más vívidas; decía oír las voces de San Miguel y Santa Catalina designándola como la salvadora de Francia y animándola a reunirse con el delfín, el futuro Carlos VII.
En 1428, Juana viajó al cercano pueblo de Vaucouleurs para reunirse con Robert de Baudricourt, comandante de la guarnición y partidario de Carlos contra los ingleses y sus aliados borgoñones. Al principio, Baudricourt se negó a hablar con ella, pero más tarde cedió al ver el apoyo que recibía de los aldeanos. A principios de 1429, le ofreció un caballo y una escolta de varios soldados para llevarla a Chinon, en el valle del Loira, donde Carlos tenía su corte. Carlos desconfía de Juana, una campesina que proclama que sólo ella puede salvar a Francia. Sin embargo, Juana no tardó en impresionarle por su capacidad para identificarle, vestida de forma totalmente extraña, entre una multitud de sus cortesanos. Juana y Carlos mantuvieron una conversación privada, durante la cual Juana divulgó detalles de una oración que Carlos había hecho a Dios para proteger a Francia.