El cristo de velázquez

El cristo de velázquez

El cristo de velázquez 2020

Durante su estancia en Roma, Velázquez realizó varios estudios de desnudo que utilizó en cuadros posteriores, como Apolo en la fragua de Vulcano (1630) y La túnica de José (1630). Los críticos de arte afirman que el estudio de desnudo para este cuadro es excepcional y magistral en su fusión de serenidad, dignidad y nobleza. Se trata de un desnudo frontal de tamaño natural, sin el apoyo de una escena narrativa.
Velázquez siguió la iconografía aceptada en el siglo XVII. Su maestro, Francisco Pacheco, gran defensor de la pintura clasicista, pintó el Cristo crucificado utilizando la misma iconografía que luego adoptó Velázquez: cuatro clavos, los pies juntos y apoyados en un pequeño tirante de madera, en una postura clásica de contrapposto. Los dos brazos dibujan una sutil curva, en lugar de formar un triángulo. El taparrabos está pintado más bien pequeño, mostrando así el cuerpo desnudo lo más posible. La cabeza muestra un halo estrecho, como si saliera de la propia figura; el rostro está apoyado en el pecho, mostrando lo justo de sus rasgos. El pelo largo y liso cubre gran parte del rostro, tal vez presagiando la muerte, ya infligida como muestra la herida del lado derecho. Carece de las cualidades dramáticas características de la pintura barroca.

Cristo crucificado (velázquez) análisis

Durante su estancia en Roma, Velázquez realizó varios estudios de desnudo que utilizó en cuadros posteriores, como Apolo en la fragua de Vulcano (1630) y La túnica de José (1630). Los críticos de arte afirman que el estudio de desnudo para este cuadro es excepcional y magistral en su fusión de serenidad, dignidad y nobleza. Se trata de un desnudo frontal de tamaño natural, sin el apoyo de una escena narrativa.
Velázquez siguió la iconografía aceptada en el siglo XVII. Su maestro, Francisco Pacheco, gran defensor de la pintura clasicista, pintó el Cristo crucificado utilizando la misma iconografía que luego adoptó Velázquez: cuatro clavos, los pies juntos y apoyados en un pequeño tirante de madera, en una postura clásica de contrapposto. Los dos brazos dibujan una sutil curva, en lugar de formar un triángulo. El taparrabos está pintado más bien pequeño, mostrando así el cuerpo desnudo lo más posible. La cabeza muestra un halo estrecho, como si saliera de la propia figura; el rostro está apoyado en el pecho, mostrando lo justo de sus rasgos. El pelo largo y liso cubre gran parte del rostro, tal vez presagiando la muerte, ya infligida como muestra la herida del lado derecho. Carece de las cualidades dramáticas características de la pintura barroca.

Cristo en la cruz con maría…

23:40, 13 de junio de 20081.573 × 2.339 (1.72 MB)Escarlati (talk | contribs){{Información |Description={es|1=Cristo crucificado. Óleo sobre lienzo. 248 x 169 cm.}} |Source=http://www.museodelprado.es/uploads/tx_gbobras/p01167a01nf2004.jpg |Autor=Diego Velázquez |Fecha=c. 1632 |Permiso= |otras_versiones= }} {{ImageUpload|ful
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Cristo de san juan de la cruz pintado por salvador dalí

Durante su estancia en Roma, Velázquez realizó varios estudios de desnudo que utilizó en cuadros posteriores, como Apolo en la fragua de Vulcano (1630) y La túnica de José (1630). Los críticos de arte afirman que el estudio de desnudo para este cuadro es excepcional y magistral en su fusión de serenidad, dignidad y nobleza. Se trata de un desnudo frontal de tamaño natural, sin el apoyo de una escena narrativa.
Velázquez siguió la iconografía aceptada en el siglo XVII. Su maestro, Francisco Pacheco, gran defensor de la pintura clasicista, pintó el Cristo crucificado utilizando la misma iconografía que luego adoptó Velázquez: cuatro clavos, los pies juntos y apoyados en un pequeño tirante de madera, en una postura clásica de contrapposto. Los dos brazos dibujan una sutil curva, en lugar de formar un triángulo. El taparrabos está pintado más bien pequeño, mostrando así el cuerpo desnudo lo más posible. La cabeza muestra un halo estrecho, como si saliera de la propia figura; el rostro está apoyado en el pecho, mostrando lo justo de sus rasgos. El pelo largo y liso cubre gran parte del rostro, tal vez presagiando la muerte, ya infligida como muestra la herida del lado derecho. Carece de las cualidades dramáticas características de la pintura barroca.