Agripina madre de neron

tiberio

Una de las mujeres más destacadas de la dinastía Julio-Claudia, su padre era el general romano Germánico (antiguo heredero del Imperio Romano bajo Tiberio), su madre era Agripina la Vieja (nieta del primer emperador romano Augusto), era la hermana menor del emperador Calígula, sobrina y cuarta esposa del emperador Claudio (que sucedió a Calígula) y madre del emperador Nerón (que sucedió a Claudio).
La emperatriz Agripina actuó como consejera entre bastidores en los asuntos del Estado romano a través de poderosos vínculos políticos. Manipuló a Nerón (su hijo de un matrimonio anterior) en la línea de sucesión. Claudio se enteró de su conspiración, pero murió en el año 54. Agripina ejerció una gran influencia en los primeros años del reinado de Nerón, pero en el 59 fue asesinada.
Tanto las fuentes antiguas como las modernas describen la personalidad de Agripina como despiadada, ambiciosa, violenta y dominante. Físicamente era una mujer hermosa y reputada; según Plinio el Viejo, tenía un doble canino en la mandíbula superior derecha, signo de buena fortuna. Muchos historiadores antiguos acusan a Agripina de haber envenenado a su marido Claudio, aunque las versiones varían[1].

nerón padre

Agripina estuvo al frente de la sucesión. Los honores concedidos a Claudio fueron paralelos a los otorgados a Agripina. Debía ir acompañada de dos lictores, como si fuera un magistrado. Fue nombrada sacerdotisa del culto de su difunto marido. También se le dio una guardia militar de soldados romanos y alemanes, al menos durante la primera parte del reinado de Nerón.
Inicialmente, las imágenes sugieren que Agripina era una socia del poder y Dio sugiere que recibía embajadas en nombre de Roma y de su hijo (Dio, 61.3). Su influencia era muy pública y debemos suponer que ella y Nerón creían que él se beneficiaba de su asociación y de su evidente confianza en ella, de forma muy parecida a como lo había hecho Claudio.
Pero las cosas cambiaron rápidamente. Cuando se presentó una delegación armenia ante el emperador en el año 54 d.C., Agripina no pudo unirse al emperador en el tribunal por el repentino descenso de Nerón (Dio, 61. 3; Tácito, Annales 13.5). El tribunal era el lugar desde el que un magistrado realizaba sus actividades. No está claro si Agripina se había sentado en un tribunal antes, ya sea con su marido o con su hijo, aunque si lo hizo, ningún historiador ha registrado el hecho. El hecho de apartarla del tribunal mantenía algunos de los límites de género en la vida pública romana.

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Una de las mujeres más destacadas de la dinastía Julio-Claudia, su padre era el general romano Germánico (antiguo heredero del Imperio Romano bajo Tiberio), su madre era Agripina la Vieja (nieta del primer emperador romano Augusto), era la hermana menor del emperador Calígula, sobrina y cuarta esposa del emperador Claudio (que sucedió a Calígula) y madre del emperador Nerón (que sucedió a Claudio).
La emperatriz Agripina actuó como consejera entre bastidores en los asuntos del Estado romano a través de poderosos vínculos políticos. Manipuló a Nerón (su hijo de un matrimonio anterior) en la línea de sucesión. Claudio se enteró de su conspiración, pero murió en el año 54. Agripina ejerció una gran influencia en los primeros años del reinado de Nerón, pero en el 59 fue asesinada.
Tanto las fuentes antiguas como las modernas describen la personalidad de Agripina como despiadada, ambiciosa, violenta y dominante. Físicamente era una mujer hermosa y reputada; según Plinio el Viejo, tenía un doble canino en la mandíbula superior derecha, signo de buena fortuna. Muchos historiadores antiguos acusan a Agripina de haber envenenado a su marido Claudio, aunque las versiones varían[1].

augustus

En esta nueva y dinámica biografía -la primera sobre Agripina en inglés- el profesor Barrett utiliza las últimas pruebas arqueológicas, numismáticas e históricas para ofrecer un estudio minucioso y detallado de su vida y su carrera. Muestra cómo la contribución política de Agripina a su tiempo parece haber sido de hecho positiva, y que cuando se la juzga por sus logros exige admiración. Revela la verdadera figura detrás de la propaganda y las maquinaciones políticas de las que fue capaz, evalúa el impacto de su matrimonio con el emperador Claudio, en el país y en su familia. Por último, expone su único fallo real: la relación con su hijo, el monstruo que ella misma creó y del que, en circunstancias horribles y violentas, acabaría siendo víctima.
Anthony Barrett es profesor de clásicas en la Universidad de Columbia Británica en Vancouver. Estudió en las universidades de Oxford, Durham y Toronto y ha escrito mucho sobre la antigüedad clásica.